una vez mas y navegando por la red encuentro esta noticia,que transcribo literalmente ,esta vez referida a nuestro patron San Bartolomé
El Año 1774,trajeron a Cumbres Mayores la imagen de San Bartolomé que estaba en una ermita del termino municipal de Cumbres de San Bartolomé,junto a un molino, y proxima a la junta del barranco de Rio frio y la ribera de Murtiga en el sitio que todavia se llama San Bartolomé. La ermita con el resto pertencia a Cumbres de San Bartolomé,y no sabemos porquemotivos se la trajeron a Cumbres Mayores y la colocaron en el altar mayor,desde luego que la ermita estaba en ruinas. Hoy se ha edificado alli una casa o cortijo que pertenece a la huerta llamada San Bartolomé,y todavía puede verse el sitio donde estuvo la imagen en una salita que tiene la puerta en forma de arco. Dicen que los de Cumbres Mayores al pasar por alli,le dieron lastima de ver la imagen en una ermita en ruinas y se la trajeron a Cumbres Mayores.Esto originó un grave disgusto entre los pueblos de Cumbres de San Bartolomé y Cumbres Mayores. Los de Cumbres de San Bartolomé reclamaban la imagen porque estaba en su termino,pertenecia a su Parroquia y por ese motivo el pueblo se llama Cumbres de San Bartolomé. Los de Cumbres Mayores devolvieron la imagen a Cumbres de San Bartolomé y estos le regalaron a Cumbres Mayores el terreno, y por eso esa huerta y terreno que era antes del termino municipal de Cumbres de San Bartolomé,desde entonces es termino de Cumbres Mayores.para ver el manuscrito visite el enlace
http://194.106.15.132/macor/articulos/miguelduran/apunteshistoricos/curaparroco/manuscrito/donmiguel/donmiguel51.htm
lunes, 13 de agosto de 2007
miércoles, 8 de agosto de 2007
Viñas Autoctonas
MEDIO AMBIENTE LOCALIZA 85 POBLACIONES DE VID SILVESTRE AUTÓCTONA EN SIETE PROVINCIAS ANDALUZAS
La Consejería de Medio Ambiente ha localizado en Andalucía 85 poblaciones de vid silvestre autóctona, distribuidas entre todas las provincias salvo en Almería, tras el estudio puesto en marcha en 2002 para conocer la situación actual y ayudar a la conservación de estas vides silvestres originarias de la comunidad autónoma. El trabajo se ha realizado en colaboración con el Grupo de Propagación y Nutrición del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla, dependiente del CSIC; el Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba y el Laboratorio de Entomología Aplicada de la Facultad de Biología de la Universidad de Sevilla.Andalucía es la región europea que alberga la mayor concentración de poblaciones de vid silvestre del continente. Por provincias, su distribución actual se reparte entre Cádiz (24) Córdoba (24), Huelva (17), Jaén (9), Sevilla (7), Málaga (3) y Granada (1). Según los informes elaborados por la UICN, esta subespecie de parra amenazada por la actividad humana en Europa se distribuye desde Portugal hasta la desembocadura del Danubio. Además de conocer la distribución andaluza de la variedad silvestre (que se diferencia de las cultivadas por ser dioica, es decir, plantas de cada sexo en pies separados), el objetivo del trabajo ha sido propiciar su conservación y su propagación in vitro, junto a la descripción de sus hábitats y principales caracteres de ejemplares femeninos y masculinos, análisis de su estado sanitario en las áreas naturales, así como diversos estudios sobre la respuesta de los individuos de cada zona a las distintas condiciones de estrés ambiental.Asimismo, la Junta tiene previsto estudiar una adecuada figura de protección para esta subespecie de vid dentro de la comunidad autónoma, cuando concluyan los trabajos técnicos y la consulta de las legislaciones específicas de diversos países y regiones europeas para la conservación de este tipo de vid realmente autóctona, como es el caso de las existentes en Alemania, Austria, Hungría o Alsacia.
Creación de un bancoParalelamente, la Consejería de Medio Ambiente lleva a cabo la creación de un banco de germoplasma in vitro para conservar todo el material catalogado, que pasará posteriormente a los viveros de la Junta de Andalucía con el objetivo de abordar un nuevo proyecto para la futura reintroducción de estas parras en los bosques de ribera, del mismo modo que se está realizando dicha restauración de vegetación riparia en la orilla alsaciana del Rhin. La iniciativa andaluza se incluirá en el denominado Plan de Riberas, elaborado por la Consejería con la finalidad de regenerar inicialmente en Andalucía algo más de 4.000 kilómetros de cauces de agua. En el viñedo, como en otros cultivos, se produce una erosión genética que reduce su agrobiodiversidad, es decir la base genética sobre la que actúa la selección natural. De esta forma aumenta la vulnerabilidad de las diferentes variedades de vid frente a nuevos cambios ambientales o aparición de plagas y enfermedades. En la actualidad, este hecho se ve acentuado por la introducción de muchas variedades foráneas fruto de la globalización y la estandarización de los gustos del consumidor. Estas parras andaluzas, por otra parte, destacan por su potencial para ofrecer vino de calidad, ya que con maceraciones prolongadas se obtienen vinos tintos con muy buena acidez, es decir, vinos de buena capa, con una elevada capacidad tintorera. Ello constituye una característica de gran interés en zonas de clima mediterráneo y puede servir como aval y reclamo a las futuras producciones de vinos tintos en algunos enclaves vitícolas andaluces con poblaciones cercanas de vid silvestre. Este es el caso del Condado de Huelva, tradicionalmente productor de blancos, con el fin de diversificar más su mercado. La mayor parte de las poblaciones relictas de parras silvestres se encuentran formando parte de los bosques de ribera de las zonas central y meridional europeas, aunque existen otras situadas sobre suelos de laderas o suelos arenosos con una somera capa freática. Medio Ambiente editó en 2004 una publicación elaborada por los organismos citados, en colaboración con la universidad suiza de Neuchatel y el CIFA Rancho de la Merced de Jerez de la Frontera (Cádiz), que recoge entre otros aspectos los yacimientos geológicos y arqueológicos con restos de este tipo de vid, los criterios discriminantes entre vides silvestres y cultivadas, los usos tradicionales de estas plantas y su posible empleo en la mejora de portainjertos y variedades de cultivos, dada su tolerancia a plagas y enfermedades y su resistencia al encharcamiento y a elevadas concentraciones de caliza activa.Términos municipalesPor términos municipales, las 85 poblaciones andaluzas de vid silvestre están asentadas en las siguientes localidades.- Las 24 de Cádiz, en Alcalá de los Gazules (6), Ubrique (4), Arcos de la Ftra, El Bosque, Jerez de la Ftra y Los Barrios (2 en cada lugar), Benaocaz, Grazalema, Prado del Rey, Sanlúcar de Barrameda, Villamartín y Zahara de la Sierra (1 en cada sitio).- Las 24 de Córdoba, en Posadas (8), Montoro (5), Villaviciosa de Córdoba (5), Córdoba (3), Adamuz, Hornachuelos y Rute (1 en cada lugar).- Las 17 de Huelva, en Almonte (5), Aroche (3), Calañas (2), Aracena, Cortegana, Cumbres de San Bartolomé, Encinasola, Fuenteheridos, Higuera de la Sierra y Rosal de la Ftra. (1 en cada sitio).- Las nueve de Jaén, en Guarromán, La Iruela y Santo Tomé (2 en cada lugar), Pozo Alcón, Santa Elena y Santiago Pontones, (1 en cada sitio).- Las siete de Sevilla, en El Castillo de las Guardas y Guillena (2 en cada lugar), Castilblanco de los Arroyos, Cazalla de la Sierra y El Ronquillo.- Las tres de Málaga, en Antequera, El Burgo y Ronda (1 en cada lugar).- La de Granada, en Loja (1).
La Consejería de Medio Ambiente ha localizado en Andalucía 85 poblaciones de vid silvestre autóctona, distribuidas entre todas las provincias salvo en Almería, tras el estudio puesto en marcha en 2002 para conocer la situación actual y ayudar a la conservación de estas vides silvestres originarias de la comunidad autónoma. El trabajo se ha realizado en colaboración con el Grupo de Propagación y Nutrición del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla, dependiente del CSIC; el Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba y el Laboratorio de Entomología Aplicada de la Facultad de Biología de la Universidad de Sevilla.Andalucía es la región europea que alberga la mayor concentración de poblaciones de vid silvestre del continente. Por provincias, su distribución actual se reparte entre Cádiz (24) Córdoba (24), Huelva (17), Jaén (9), Sevilla (7), Málaga (3) y Granada (1). Según los informes elaborados por la UICN, esta subespecie de parra amenazada por la actividad humana en Europa se distribuye desde Portugal hasta la desembocadura del Danubio. Además de conocer la distribución andaluza de la variedad silvestre (que se diferencia de las cultivadas por ser dioica, es decir, plantas de cada sexo en pies separados), el objetivo del trabajo ha sido propiciar su conservación y su propagación in vitro, junto a la descripción de sus hábitats y principales caracteres de ejemplares femeninos y masculinos, análisis de su estado sanitario en las áreas naturales, así como diversos estudios sobre la respuesta de los individuos de cada zona a las distintas condiciones de estrés ambiental.Asimismo, la Junta tiene previsto estudiar una adecuada figura de protección para esta subespecie de vid dentro de la comunidad autónoma, cuando concluyan los trabajos técnicos y la consulta de las legislaciones específicas de diversos países y regiones europeas para la conservación de este tipo de vid realmente autóctona, como es el caso de las existentes en Alemania, Austria, Hungría o Alsacia.
Creación de un bancoParalelamente, la Consejería de Medio Ambiente lleva a cabo la creación de un banco de germoplasma in vitro para conservar todo el material catalogado, que pasará posteriormente a los viveros de la Junta de Andalucía con el objetivo de abordar un nuevo proyecto para la futura reintroducción de estas parras en los bosques de ribera, del mismo modo que se está realizando dicha restauración de vegetación riparia en la orilla alsaciana del Rhin. La iniciativa andaluza se incluirá en el denominado Plan de Riberas, elaborado por la Consejería con la finalidad de regenerar inicialmente en Andalucía algo más de 4.000 kilómetros de cauces de agua. En el viñedo, como en otros cultivos, se produce una erosión genética que reduce su agrobiodiversidad, es decir la base genética sobre la que actúa la selección natural. De esta forma aumenta la vulnerabilidad de las diferentes variedades de vid frente a nuevos cambios ambientales o aparición de plagas y enfermedades. En la actualidad, este hecho se ve acentuado por la introducción de muchas variedades foráneas fruto de la globalización y la estandarización de los gustos del consumidor. Estas parras andaluzas, por otra parte, destacan por su potencial para ofrecer vino de calidad, ya que con maceraciones prolongadas se obtienen vinos tintos con muy buena acidez, es decir, vinos de buena capa, con una elevada capacidad tintorera. Ello constituye una característica de gran interés en zonas de clima mediterráneo y puede servir como aval y reclamo a las futuras producciones de vinos tintos en algunos enclaves vitícolas andaluces con poblaciones cercanas de vid silvestre. Este es el caso del Condado de Huelva, tradicionalmente productor de blancos, con el fin de diversificar más su mercado. La mayor parte de las poblaciones relictas de parras silvestres se encuentran formando parte de los bosques de ribera de las zonas central y meridional europeas, aunque existen otras situadas sobre suelos de laderas o suelos arenosos con una somera capa freática. Medio Ambiente editó en 2004 una publicación elaborada por los organismos citados, en colaboración con la universidad suiza de Neuchatel y el CIFA Rancho de la Merced de Jerez de la Frontera (Cádiz), que recoge entre otros aspectos los yacimientos geológicos y arqueológicos con restos de este tipo de vid, los criterios discriminantes entre vides silvestres y cultivadas, los usos tradicionales de estas plantas y su posible empleo en la mejora de portainjertos y variedades de cultivos, dada su tolerancia a plagas y enfermedades y su resistencia al encharcamiento y a elevadas concentraciones de caliza activa.Términos municipalesPor términos municipales, las 85 poblaciones andaluzas de vid silvestre están asentadas en las siguientes localidades.- Las 24 de Cádiz, en Alcalá de los Gazules (6), Ubrique (4), Arcos de la Ftra, El Bosque, Jerez de la Ftra y Los Barrios (2 en cada lugar), Benaocaz, Grazalema, Prado del Rey, Sanlúcar de Barrameda, Villamartín y Zahara de la Sierra (1 en cada sitio).- Las 24 de Córdoba, en Posadas (8), Montoro (5), Villaviciosa de Córdoba (5), Córdoba (3), Adamuz, Hornachuelos y Rute (1 en cada lugar).- Las 17 de Huelva, en Almonte (5), Aroche (3), Calañas (2), Aracena, Cortegana, Cumbres de San Bartolomé, Encinasola, Fuenteheridos, Higuera de la Sierra y Rosal de la Ftra. (1 en cada sitio).- Las nueve de Jaén, en Guarromán, La Iruela y Santo Tomé (2 en cada lugar), Pozo Alcón, Santa Elena y Santiago Pontones, (1 en cada sitio).- Las siete de Sevilla, en El Castillo de las Guardas y Guillena (2 en cada lugar), Castilblanco de los Arroyos, Cazalla de la Sierra y El Ronquillo.- Las tres de Málaga, en Antequera, El Burgo y Ronda (1 en cada lugar).- La de Granada, en Loja (1).
lunes, 6 de agosto de 2007
Castillo de Torres el gran olvidado
Este castillo se construyó en la segunda mitad del siglo XIII, consolidando esta zona de la Banda Gallega en el proceso de la Reconquista cristiana y la defensa del reino de Sevilla en este franja Norte. Tuvo su función militar y castrense hasta mediados del siglo XV, pues en 1453 el castillo ya está abandonado, siendo ocupado por malhechores y bandidos que asediaban a las poblaciones cercanas de Noudar, en Portugal y Encinasola.
Mas Información:
https://www.academia.edu/8833369/_Torres_un_castillo_onubense_Huelva_en_su_historia_9_2002_97_118?fbclid=IwAR12PpZiOR5qwBfJpd6_ItNH-JzAiX-PYu-DmKkd1qp44jfClhO15vM6wHY
Estudio arqueologico del Castillo de Cumbres de San Bartolomé
Desde aqui mis mas sinceras felicitaciones a los autores de este estudio y ademas dar las gracias en especial a D.Timoteo Rivera por habermelo facilitado para su publicación.ESTUDIOS ARQUEOLÓGICOS DEL CASTILLO DE CUMBRES DE
SAN BARTOLOMÉ, CUMBRES DE SAN BARTOLOMÉ (HUELVA)
Timoteo Rivera Jiménez
Eduardo Romero Bomba
RESUMEN
El Castillo de Cumbres de San Bartolome es una de las construcciones defensivas Bajo Medievales de la Sierra de Huelva, y cuya construcción se fecha entorno al siglo XIII. La elaboración del Proyecto Técnico de Restauración ha comportado la realización de un estudio arqueológico a partir del cual se ha definido su planta, distintas fases constructivas y de ocupación, causas de las principales patologías constructivas del recinto, así como la fecha en que probablemente tuvo lugar su construcción.
Exponemos en el presente artículo los resultados obtenidos en varias campañas de estudios arqueológicos en el Castillo de Cumbre de San Bartolomé, Cumbres de San Bartolomé, Huelva. El objetivo básico de las mismas ha sido el de generar información de cara a la redacción del proyecto técnico de restauración, y la posterior ejecución de las obras. En este sentido la planificación de las intervenciones arqueológicas priorizan la generación de información susceptible de ser incorporada al proyecto técnico de restauración; centrándose fundamentalmente en la caracterización formal del inmueble y su evolución constructiva.
Más concretamente en el Castillo de Cumbres de San Bartolomé hemos realizado dos campañas de intervenciones arqueológicas, la primera de ellas durante los meses de septiembre y diciembre de 2002, comportó la realización de un minucioso estudio paramental del edificio, mediante el que definimos formalmente sus principales características, y la evolución constructiva del mismo. En esta primera campaña no realizamos excavación arqueológica en sentido estricto y fue por ello, y ante la necesidad de realizar varios sondeos arqueológicos, a fin de contrastar algunas de las hipótesis planteadas, que se realizó una segunda campaña, ejecutada en diciembre del 2005. La segunda campaña de estudios arqueológicos básicamente consistente en la realización de dos sondeos estratigráficos, además de permitirnos contrastar algunas cuestiones relativas a las patologías del recinto, deparó un interesante registro arqueológico, tanto en lo relativo a estructuras, como secuencia deposicional, y repertorio ergológico, que nos permiten puntualizar cuestiones relativas a la cronología edificatoria del recinto.
A pesar del interés despertado en los últimos años por las fortificaciones medievales de la Sierra de Huelva entre distintos investigadores, y que ha multiplicado exponencialmente el número de publicaciones existentes, la realidad es que hasta la realización de la primera de nuestras intervenciones arqueológicas, el Castillo de Cumbres de San Bartolomé, ha sido gran desconocido entre las fortificaciones Bajo Medievales de la Sierra de Huelva. En la exposición de resultados que seguidamente abordamos se integran las conclusiones obtenidas en ambas campañas, y son igualmente fruto del análisis comparativo respecto a otras construcciones similares de la Sierra de Huelva, y de la realización de una síntesis bibliográfica y de documentación histórica. En este sentido resulta interesante la recuperación de un documento proveniente del archivo municipal de Cumbres de San Bartolomé, y que narra los acontecimientos que tuvieron lugar en 1643, con motivo de una incursión portuguesa en el municipio.
ANÁLISIS HISTÓRICO
No existen evidencias documentales sobre la fecha exacta en la que tuvo lugar la construcción del Castillo de Cubres de San Bartolomé. La mayoría de los autores que se han ocupado del tema coinciden en señalar un origen plenamente cristiano Bajo Medieval, para la mayor parte de las construcciones defensivas de la Sierra de Huelva, situándose cronológicamente entre finales del siglo XIII y principios del XIV,
excepción hecha por supuesto de los castillos de Aroche, Almonaster la Real y Zufre.
Las primeras referencias a un poblamiento bajomedieval en la zona de Las Cumbres se señalan en el fuero de Segura de León, villa de la orden de Santiago, concedido en 1274 y donde se señalan los límites de esa población extremeña:
"... que parte con Aracena y con las cumbres, y como parte con la orden del
Temple e da en Ardila, e de Ardila arriba hasta la sierra de Santa María y otro sí hasta Cala de los Crespos". Anteriormente en 1253, en el privilegio de Alfonso X, por el que se concede
alfóz a la ciudad de Sevilla, se citan varios lugares como Torres y Castillo de Valera, situados al Este y Oeste de Cumbres de San Bartolomé, pero sin que se haga referencia explicita a la localidad.La primera relación referente a castillos de la ciudad de Sevilla nos la proporciona el privilegio de Sancho IV de 4 de Septiembre de 1293, concediendo a Sevilla facultad para construir los castillos de Cumbres Mayores, Santa Olalla del Cala y cediéndole para sufragar los gastos 500 maravedíes anuales, durante seis años, en las tercias reales de Almadén de la Plata, Cala, Real, Santa Olalla y Cumbres.
"1293,3 de Noviembre. Toro:Privielio de Sancho IV. Arch. Mun. Sevilla, sec. 1', carp. 4'ª, n° 1. Tumbode Privilegios, fol. 30; Ortiz de Zuñiga, Anales, año 1293,1, y Tenorio, Concejo, doc. XXVIII.Sepan quantos esta carta vieren commo nos don Sancho porl a graçia deDios
rey de Castilla, de Leon, de Toledo, de Gallizia, deSeuilIa, de Cordoua, de Murçia, de jahen e del Algarbe e sennor de Molina, por facer bien e merçedal concejo de la noble cibdad de Seuilla eporque nos embiaron dezir que auíen acordado de facer castiellos e fortalezas, uno en las Cumbres e otro enSantolalla, porque eran mucho a seruiçio de Dios e nuestro e a gran pro eguarda de toda essa Syerra, porque con los otros castiellos e las otras fortalezasque son en essa Syerra podría seer guardada toda essa tierra muy bien.Damosles que tengan de nos para ayuda del día que esta carta fue fecha seys annos complidos en las tercias del Almaden e de Cala e del Real e de Santa Olalla e de las Cumbres Quinientos Maravedis de la moneda de la guerra cada anno. E mandamos a los conçejos e a los terçeros destos lugares sobredichos que les
recudan e fagan recudir con estos quinientos maravedis en las tercias sobredichas e lo que y fuere de mas, que los guarden para nos e non fagan ende al e reçebirselo hemos en cuenta.
E desto, les mandamos dar esta nuestra carta seellada con nuestro seello de cera colgado.Dado en Toro quatro dias de Nouiembre, era de myll e trezientos e treinta e un anno. Johán Matheos, camarero mayor, la mando fazer por mandado del Rey.
Yo Pedro Perezia escreui.Mateo Peres.-Johan Math.-Marcos Perez. Episcopus astoricensis, e Garçia Femandes.-Martfn Dommguez.-Joban Perez.-Ferrand Gonçales.-Alfonso Rodrigiguez.- Ferrand Perez. (Privuegio de Sancho IV. 4 Noviembre 1293)."
En el ordenamiento para el buen gobierno de la ciudad dado por Alfonso XI a Sevilla en 6 de julio de 1344, se contiene una nómina de los castillos propios entonces de la ciudad que eran Matrera, Arcos, Lebrija, El Bollo, El Aguila, la Alcantarilla, Alocas, Utrera, Las Cabezas de San Juan, Constantina, Villanueva del Camino, La Puebla del Infante, Fregenal, Aroche, Torres, Encinasola, Aracena y Cortegana. Como vemos en estos momentos sigue sin aparecer citado documentalmente el castillo de Cumbres de San Bartolomé, pero tampoco aparecen de entre los castillos de la Sierra de Huelva, el de Santa Olalla ni el de Cumbre Mayores, mandados construir en 1293, o el de Cala, que como ocurre en Cumbres de San Bartolomé denota un vacío documental.
Va a ser en 1386 cuando tengamos constancia fehaciente de la existencia del castillo, autorizándose desde Sevilla la ejecución de obras por importe de 5.000 maravedíes (Casquete de Prado, 1993). A partir de este momento y hasta finales del XV, se repiten las referencias, normalmente relativas a obras, o bien al nombramiento de Alcaides.
Las obras que conocemos en Cumbres de San Bartolomé se concentran entre los años 1386 y 1387, años conflictivos con Portugal, y coinciden en el reinado de Juan I, en estos momentos se invierten las mayores cantidades, un montante total de 12.666 maravedíes. Posteriormente en 1419-1421, se procede a reparar las puertas, hecho que probablemente esté relacionado con el clima de intranquilidad creado en Portugal tras la muerte de Catalina de Lancaster en junio de 1418, y que hizo que cundiese el pánico en la Sierra. Finalmente entre 1475 y 1479, se sitúa el conflicto bélico entre los Reyes Católicos y Alfonso V de Portugal, realizándose obras en el castillo en 1477, de las que desconocemos el montante del gasto, así como su objeto. A partir de estos momentos y hasta el siglo XVII desaparecen las referencias documentales al inmueble.
Nos ocupamos finalmente de un acontecimiento que tuvo lugar en el Castillo de Cumbres de San Bartolomé en el año de 1643. La información sobre el suceso la obtuvimos de los archivos municipales de Cumbres de San Bartolomé, gracias a la colaboración y amabilidad de Don Lorenzo Pérez González, vecino de la localidad, quien tenía constancia de su existencia. Se trata de dos documentos, cuyo contenido transcribimos a continuación, uno del año 1643 y el otro de 1644, referidos ambos al mismo asunto, una explosión que tuvo lugar en el polvorín del castillo, cuando los vecinos acudían a guarecerse y pertrecharse de armas, para hacer frente a una incursión del enemigo portugués. Documento 1.- Archivo Municipal de Cumbres de San Bartolomé, Legajo 200, 3.4.1.4, folios 37 a 40.
"En la Villa de Cumbres de San Bartolomé en primero día del mes de diciembre de mil seiscientos cuarenta y tres, yo Antonio Martínez Navarro escribano público del Cabildo de esta Villa doy fe, como habiéndose aparecido en pié de enemigo portugués entro toda la gente de la Villa en el Castillo de ella a tomar armas y prebención de municiones, y estando tomando polbora de un barrilar, Román llevaba una cuerda calada entre los dedos, y se prendió fuego en ella y se quemaron más de cien hombres y un Arca donde estaban la mayor parte de los papeles de la villa y de los privilegios de ella y de las tres dehesas que tiene, sin haber quedado una tan sola tabla de esa Arca, y que porque no se supiese la desgracia que había acaecido se enterraron los cuerpos sin campanas y con el estampido del barril se fue hoy el enemigo y no entró en esta Villa. Y para que conste doy el presente que firmo a hoy día, més y año. Antonio Martínez, escribano"
Documento 2.- Archivo Municipal de Cumbres de San Bartolomé, Legajo 200, 3.4.1.4, folio 57 y siguientes.
"....no se han podido encontrar dichos papeles por no hallarse otros que en el
Castillo le acompañaban a cerca de esta Villa en el año de mil seiscientos cuarenta y tres que la asaltó el enemigo portugués donde así mismo se quemaron y murieron más de cien personas de todas clases de esta Villa como consta de la nota testimoniada que presenta que está incluida en el libro de acuerdos capitulares del año pasado de mil seiscientos cuarenta y cuatro y el referido del noventa y tres......"
Desde el punto de vista histórico y cronológico, el acontecimiento narrado en
estos documentos se enmarca en la guerra con Portugal como consecuencia del levantamiento independentista de 1640, y que durará hasta 1668.
CARACTERIZACIÓN FORMAL Y EVOLUCIÓN CONSTRUCTIVA
El sistema constructivo que hemos documentado en el castillo de Cumbres de San Bartolomé no difiere del conocido para otros recintos fortificados de la Sierra Onubense, aproximadamente coetáneos. La construcción comienza y una vez elegido el emplazamiento, mediante el trazado y construcción de las torres, se eligen para ello puntos en los que aflora el substrato rocoso, que se nivela mediante mortero de cal y piedras. Una vez construidas las torres se procede a unirlas de dos en dos mediante la construcción de los paños de muralla, que normalmente se apoyan también directamente sobre el afloramiento, aunque si es necesario se recurre a la construcción de fosas de cimentación . Los paños se edifican mediante la construcción de dos muros careados uno exterior y otro interior, siendo rellenado el hueco que queda entre ambos con argamasa de cal, tierra, arcilla y piedras; a medida que se va ganando altura tanto de los muros como del relleno interior, se realiza una nivelación a base de argamasa de cal y/o lajas de pizarra, a intervalos aproximadamente regulares, y que en Cumbres de San Bartolomé varía entre los 0,75 y 1,25 metros. La última tongada de nivelación coincide con el nivel de uso del paseo de ronda, normalmente un suelo a base de cal, y que dado el estado de destrucción de los paramentos en el castillo de Cumbres de San Bartolomé no hemos podido documentar. La anchura de los lienzos murarios oscila entre 1,90 y 2,20 metros.
La técnica edilicia con la que se realizan las torres es la misma que en los paños de lienzos. En uno y otro caso, la obra se da por concluido con el enfoscado de los muros con mortero de cal. En nuestra opinión, es probable que en la fábrica original el recubrimiento fuese total, sin que llegase a verse la mampostería hacia el exterior.
El coronamiento de lienzos murarios y torres debía resolverse mediante un paramento corrido, y que en Cubres de San Bartolomé hemos documentado hacia el interior del lienzo comprendido entre las torres de los extremos suroeste y noroeste (torre 4 y torre 5). Se trata de un muro careado por ambas partes, de unos 60 centímetros de grosor. Su funcionalidad debió ser
tanto la de proporcionar protección a los defensores frente a los proyectiles lanzados por los eventuales enemigos, propiciando un lugar desde el que guarecerse, y a su vez atacar; como servir de elemento de seguridad en el deambular por el paseo de ronda. Ni en el análisis edilicio ni en las distintas unidades1: Detalle del sistema constructivo y sección estratigráfica en el Castillo de Cala (Huelva). El sistema constructivo es el mismo que el empleado l C ill d C b d S l é de limpieza acometidas hemos podido documentar la existencia de merlonado sobre el parapeto, e igualmente la presencia de antepecho.
En relación a planta del edificio, esta presenta una forma muy regular,aproximadamente rectangular, con dos lados mayores paralelos a las callesEncinasola (al norte) y Travesía Real (lado sur), que presentan dimensionesde 65,54 y 67,70 metros respectivamente. De los dos lados menores, el situado al este tiene una dimensión de 34,44 metros, algo menor el lado oeste, con 28,21 metros. El área que encierra el recinto es de aproximadamente de 2395,57 m2.
En el paño sur, encontramos la poterna, o puerta secundaria, a la que la tradición local ha dado y conservado el sugerente nombre de "postigo de latraición". Ocupa una posición aproximadamente centrada en el desarrollo longitudinal del lienzo, para nada oculta, ni en sitio difícilmente accesible, sino todo lo contrario. Hacia el exterior está conformada por un arco ojival, realizado en sillería de granito. Presenta bóveda de cañón, y arco de medio punto hacia el interior, igualmente ejecutados en sillería de granito. Restaurada interior y exteriormente en los años 80, los restos originales conservados permiten precisar que esta misma debió ser su conformación original.
A pesar del importante desarrollo longitudinal del lienzo, no existe ni ha existido nunca una torre intermedia. En su defecto encontramos un quiebro en ángulo recto hacia el interior del patio armas, y que estrecha en esta zona las dimensiones del recinto. Se trata de una conformación del lienzo, que entendemos debió obedecer tanto a cuestiones defensivas como constructivas, y que tiene un paralelo similar en el castillo de Almonaster la Real. A ambos extremos del lienzo existieron dos torres de planta rectangular, conservada la del extremo suroeste (Torre 4), se encuentra desaparecida en gran parte la del extremo sureste (Torre 3), destruida prácticamente en su totalidad a comienzos del siglo XX, cuando se construyó la carretera de comunicación con Encinasola. Embutida en los muros de una de las casas que se adosan al recinto, se conserva una de sus esquinas, perfectamente cuadrada, lo que permite definir su forma, aunque no sus dimensiones.
El paño paralelo a la Calle Encinasola, presenta tres torres, que compartimentan el espacio en dos lienzos. En la intersección con el paño oeste una torre de planta cuadrangular (Torre 5), aproximadamente en la zona intermedia una torre de planta circular (Torre 6), y en la intersección con el paño este, nuevamente una torre circular (Torre 7). En este caso destaca la conformación del recinto por la presencia de una torre circular en uno de sus extremos, cuestión que difiere respecto a la configuración arquitectónica del resto de fortificaciones de la Sierra de Huelva, y en especial respecto a los castillos de Cala, Santa Olalla del Cala, Cumbres Mayores y Torres, que son con los que mayores similitudes formales presenta. Esta torre se encuentra también prácticamente desaparecida, su destrucción al parecer aconteció a mediados del siglo
XX, pues no permitía el tránsito de camiones hacia una fábrica de harinas próxima. La conservación de parte de su traza embutida en los muros de una de vivienda, no deja lugar a dudas sobre su forma.
En el lado este del recinto, paralelo a la calle Castillo, se abre la entrada principal. En su extremos se situaban dos torres, ya descritas, circular la del extremo noreste y cuadrada la del extremos sureste (Torres 7 y 3). La entrada aparece conformada por sendos arcos ojivales, interior y exteriormente, separados por bóveda de cañón, y enmarcada hacia el exterior por sendas torres cuadrangulares (Torres 1 y 2).
Todo el conjunto fue objeto de obras de restauración en los años 80, cuando se vino a bajo uno de los dos torreones que definen el complejo de la entrada principal (Torre 2).
A pesar de lo contundente de la reconstrucción de los años 80 en el dispositivo de la entrada principal, y a tenor de la discriminación de fábricas que realizamos en los paramentos, la restauración fue bastante fiel respecto al estado previo, incluida la cota de reconstrucción. De hecho, en algunas zonas se limitó exclusivamente a nivelar los restos conservados. Un problema existente y que tal vez no se resolvió de la mejor manera posible, ha sido el descalce existente en la base de los paramentos, de hasta 2 metros en algunos puntos, por debajo del nivel de cimentación original. La solución adoptada ha pasado por integrar este espacio en el propio desarrollo en altura de los paramentos, lo que confiere un extraño aspecto al conjunto, obredimensionado.
Finalmente nos resta el paño este del recinto, de menor longitud que el paño
oeste, lo que propicia que la forma rectangular del conjunto no sea totalmente perfecta. En el mismo no existen elementos especialmente significativos, al menos externamente. Probablemente su escasa longitud condiciona el hecho de que en el diseño del castillo no se incluyese, en su zona media, una torre, que teóricamente debía de haber sido circular.
En el interior del patio de armas destaca la presencia de tres escaleras de acceso al paseo de ronda, dos aproximadamente simétricas situados en el paño este, a derecha e izquierda conforme se accede desde la entrada principal. Una de ellas está destruida en su totalidad, y la otra fue restaurada en los años 80. La tercera de las escaleras se adosada al paño sur.
A partir de la línea de rotura de una de una de las escaleras dispuestas en losparamentos de la entrada principal, la ubicada a la izquierda conforme se accede al recinto, es posible plantear hipótesis en cuanto a la altura que originariamente tuvo el lienzo del lado sur del recinto. Así resulta que la escalera desembarcaba en la cota 96,251. La proyección de esta misma cota a lo largo del desarrollo longitudinal del lienzo, permite la continuidad del mismo, hasta el quiebro existente en el propio lienzo, pasada la poterna. En este punto se produce un incremento de la cota del afloramiento rocoso, y entendemos que también debió producirse un incremento de la cota de los paramentos, al menos hasta la cota 97,25, a la que se ubica los restos conservados de la torre del extremo suroeste. Esta misma cota permite circunvalar todo el recinto, hasta llegar de nuevo al dispositivo de la entrada principal, al que se accede por una escalera, reconstruida en los años 80. No debió de existir sin embargo comunicación entre la torre del extremo sureste del castillo y el lienzo sur, tanto por el desnivel existente entre ambos paramentos, 3,75 metros, como por la propia configuración en planta de la torre, sin espacio físico que permitiese la comunicación entre ambos elementos.Parece por tanto, que en la planificación de la construcción existió un esquema o modelo, que parte de conservar en todo el recinto y aproximadamente el mismo desarrollo en altura para los paramentos, como consecuencia de ello y de la adaptación a la topografía, resultan distintos niveles de cota, y para acceder a cada uno de ellos se dispone de una escalera de acceso al paseo de ronda. Así en el Castillo de Cumbres de San Bartolomé, resultan tres niveles altitudinales, la cota 96,25 en el lienzo sur y hasta el quiebro, la cota 97,25 desde el quiebro y hasta el dispositivo de la entrada principal, y 1 Las alturas referenciadas en el texto son cotas relativas referidas a la cota 100 que situamos en el coronamiento del lienzo en la entrada principal, punto más alto del recinto.Figura 4: Alzado del dispositivo de la entada principal, con diferenciación de fábricas originales y reconstrucción de los años 80.la cota 100 para el dispositivo de la entrada principal, y hasta la torre del extremo sureste. La altura de lienzos y torres,respecto al exterior se mantuvo constante, entorno a los 7 metros.
La discriminación de fábricas en los paramentos del recinto, nos permiten precisar que existieron al menos dos fases de obras posteriores a la construcción inicial, que sin embargo no afectaron a su configuración arquitectónica.La torre del extremo noroeste del castillo (Torre 5), junto con el lienzo comprendido entre esta misma torre y la torre circular intermedia (Torre 6), en algún momento debieron de sufrir un derrumbe, o bien presentar graves problemas estructurales, que aconsejaron reedificarlos de nuevo.
Lo mismo debió ocurrir en el espacio comprendido entre la torre circular y la torre del extremo noreste, y que volvería a ser reformado posteriormente. La obra afectó también y en menor medida a la parte superior del lienzo oeste. Por los mismos momentos se debió aprovechar para realizar otras obras menores en el recinto, en especial en el lienzo comprendido entre la
entrada principal y la torre desaparecida en el extremo sureste del recinto.
Figura 5: Detalle del análisis de paramentos en el interior del paño este y exterior del paño sur.
Figura 6: Detalle de la discriminación de fábricas en la parte
superior de la torre noroeste y paño norte del recinto.
La fábrica que se emplea en este segundo momento constructivo, difiere respecto a la existente con anterioridad, ahora no se enfoscan externamente los muros. La técnica de construcción sigue siendo la misma, muros careados externamente, y relleno interior. No obstante se aprecia un tratamiento menos cuidado, las tongadas de nivelación se hacen menos frecuente, y falta cohesión entre los materiales de la matriz interior. Los mampuestos en general aparecen menos trabajados y peor dispuestos. Resulta difícil precisar la cronología de esta reparación. Para poder datarla y a la vez corroborar la hipótesis de cotas de los paramentos con las que veníamos trabajando, planificamos la realización de una unidad de limpieza con metodología arqueológica en la azotea de la torre del ángulo noroeste (Torre 5). La potencia del relleno en el coronamiento de la torre determinó finalmente que más que unidad de limpieza se convirtiese en un área de excavación propiamente dicha. La secuencia deposicional del corte nos revela dos unidades sedimentarias, ambas responderían a niveles intencionados de relleno en el coronamiento de la torre, siendo ambos niveles coetáneos, y posteriores a la construcción de los paramentos que delimitan la propia torre, y los lienzos anexos; el material cerámico recuperado en las mismas nos remite a una cronología entre los siglos XIV y XV. Documentamos también en el corte una estructura muraria, realizada con mampuestos colocados a hueso y sin matriz de unión entre ellos, con un altura en alzado aproximada de 64 centímetros, y con una disposición aproximadamente semicircular, entre las esquinas suroeste y sureste de la torre. Su función claramente es la de servir de retención a nivel de relleno superior, posibilitando a la vez un nivel topográfico más elevado para la zotea de la torre, y simultáneamente posibilitar la circulación entre el adarve de los lienzos 4 y 5. También en el paño norte, en el espacio comprendido entre la torre del extremo noreste del recinto (Torre 7) y la torre circular intermedia (Torre 6), se produjo otra importante reforma. En estos momentos se volvió a rehacer prácticamente todo el muro exterior.Formalmente la obra se pone de manifiesto por la presencia de una fábrica de mampostería, sin enfoscar, en la que se emplean mampuestos de menor tamaño que en las fábricas anteriores, y sobre todo por la utilización de fragmentos de ladrillo y Figura 7: Unidad de limpieza en la azotea de la Torre 5. Figura 8: Detalle de la reparación del lienzosituado entre las torres 6 y 7 del paño norte. tejas, y la presencia de mechinales a intervalos regulares. Con esta misma fábrica se reparo una parte del lienzo comprendido entre la entrada principal y la torre 3.
Las relaciones estratigráficas de la segunda de las reformas descritas y respecto a la primera, ponen claramente de manifiesto la posterioridad constructiva y cronológica de la misma. La cuestión radica en fijar la fecha en la que pudo tener lugar, sin que dispongamos de elementos de contrastación. Una hipótesis factible es que esta segunda reparación pudiese tener relación con la explosión del polvorín del castillo en 1643.
Formalmente la tipología de la fábrica se asemeja a las existentes en otros recintos fortificados y construcciones de la Sierra de Huelva en las que hemos intervenido, y que fechamos del siglo XV en adelante.
REGISTRO ARQUEOLÓGICO
La realización de dos sondeos arqueológicos en el interior del patio de armas del castillo, localizados ambos adosados al paño norte del recinto, si bien tenían como objetivo fundamental la constación por un lado de la existencia de un importante nivel de relleno (sondeo 1), en nuestra opinión causa principal de los derrumbes que están afectando al recinto, y por otro lado la documentación de la presencia de un desagüe (sondeo 2), depararon un interesante repertorio de materiales, que unido a la buena conservación de la estratigrafía del sondeo 1, permiten profundizar cuestiones relativas a la cronología del inmueble y sus distintas fases de uso.
El denominado sondeo 1 se localizó en el ángulo noroeste del recinto, en la intersección entre el paño oeste, el paño norte y la torre del extremo noroeste.
Inicialmente habíamos previsto realizar una cuadrícula de 3 x 3 metros, no obstante por un lado la presencia de un árbol de importantes dimensiones, y por otro la propia forma del recinto en esta zona, condiciono el planteamiento inicial optando por delimitar un área de forma trapezoidal de 4,00 x 4,00 x 2,50 x 2,00 metros; resultando finalmente un área de excavación de 9 m2.
Figura 9: Estratigrafía del sondeo 1.
De la interpretación de la secuencia deposicional documentada, cabe extraer las siguientes conclusiones: El proceso constructivo del recinto comenzó a partir de UE-12, mediante la excavación de la fosa de cimentación UI-2. De UE-11 a UE-8, encontramos una serie de niveles de relleno y nivelación tras la construcción de los paramentos murarios.
El material arqueológico de estas unidades nos depara una cronología de entre los siglos XIII y XIV. El repertorio ergológico recuperado en UE-9 es de una gran importancia para la datación de los niveles situados por encima y por debajo del mismo (lamina 1). Entre las cerámicas destaca un fragmento que conserva el borde y parte de la base de un cuenco pequeño curvo blanco estañado, para los que se asignan fechas del sigo XIII; varios fragmentos de cerámica verde y blanca sevillana, incluidos los bordes, perteneciente a la denominada loza arcaica, datable no más allá del siglo XIV, y 5 fragmentos de un mismo cacharro, correspondientes a un cuenco pequeño melado interior y exterior, también datable entorno al siglo XIV. La cronología de este nivel no puede por tanto ser llevada más allá del siglo XIV en base a la cerámica recuperada. También en UE-9 localizamos una moneda medieval, en muy mal estado de conservación, aunque pensamos podría tratarse de un cornado de Enrique II, fechándose por tanto en la segunda mitad del siglo XIV, entre 1368 y 1379. En base a la interpretación que hacemos de la estratigrafía, UE-9 sería un nivel de colmatación y nivelación posterior a la construcción de los paramentos, al igual que UE-8. Por tanto la fecha de construcción del recinto o cuando menos la primera ocupación del mismo, debió ocurrir en la fecha proporcionada por la moneda, en la segunda mitad del siglo XIV.
Los estratos UE-7 y UE-6 vendrían a representar las fases de ocupación y uso
del recinto, especialmente importantes entre los siglos XIV y XV, llegando hasta el XVI. A partir de ahí se produce el abandono del mismo y como consecuencia de ello su ruina y derrumbe, que vendría representados por la unidad UE-5 y siguientes, en orden decreciente hasta UE-1.
El sondeo 1 y como supusimos, nos ha permitido corroborar la existencia de un importante nivel de relleno en esta zona del patio de armas; en concreto 3,15 metros de potencia. Este relleno desde el interior y hacia el exterior debe estar ejerciendo una importante presión sobre los paramentos murarios, presión que se ve reforzada tras episodios de lluvia por la ausencia de sistema de drenaje en esta zona del recinto, y la obturación de las existentes en otras zonas. La técnica edilicia de los lienzos, a base de dos muros careados externamente, sin trabazón interior y una matriz interior, en este caso además de naturaleza arcillosa, agrava el proceso. La saturación de las arcillas por capilaridad dará como resultado una expansión de las mismas, y como consecuencia de ello la destrucción y pérdidas de fábricas de la cara externa del lienzo.
El denominado sondeo 2, habíamos previsto realizarlo en la mitad aproximadamente del flanco norte, entre la intersección de la torre circular, y
Figura 10: Moneda de Enrique II localizada en UE-9 del sondeo 1.
continuando el desarrollo longitudinal del lienzo, en dirección a la hoy parcialmente desaparecida torre del extremo noreste. Externamente en esta zona, en el año 2002, y con ocasión de la realización del estudio paramental del recinto pudimos comprobar la existencia de una diferenciación en las fábricas del paramento externo, una pérdida reparada con mampostería y enfoscada en cemento, y que consideramos indicio de la existencia de un desagüe. El objeto por tanto de este corte ha sido fundamentalmente el de contrastar la existencia o no del mismo, considerando además la importancia que podía tener tanto en la documentación de niveles de uso como de cara al proyecto de restauración, para la recuperación del sistema de drenaje original del recinto.
Inicialmente, en el proyecto de intervención arqueológica planteamos la realización de un corte de 3 x 2 metros, dimensiones que ampliamos hasta los 3,10 metros, para poder documentar de forma precisa el desagüe que efectivamente localizamos.
A nivel estratigráfico en la secuencia deposicional es necesario diferenciar dos fases distintas, por un lado una fase constructiva, y que entendemos fue inmediatamente posterior a la construcción del propio castillo, y que conllevo la construcción de varias estructuras, tanto como protección del desagüe frente a su colmatación, como también cumpliendo la función de terraza o nivelación del terreno sobre la que asentar diversas estructuras habitacionales. Asociadas a estas estructuras habitacionales identificamos una serie de niveles de uso que arrojan una cronología entorno a los siglos XIV y XV; probablemente más en el siglo XIV que el XV. Idénticas fechas ofrecen las facies de destrucción, aunque respecto a estas, podrían datarse más por ausencia de materiales tan característicos del siglo XVI, y como son las series de cerámica blanca y azul, que sólo están presentes y esporádicamente en los últimos niveles de relleno.
CONCLUSIONES
La valoración final que debemos realizar a partir de los resultados obtenidos tras la intervención arqueológica, es en términos generales muy positiva. La caracterización formal y constructiva que hemos conseguido realizar del recinto, resulta bastante precisa, información que resulta crucial para la elaboración del proyecto de restauración. No menos importante resulta tampoco la comprensión de los procesos y circunstancias que afectan o provocan la ruina del edificio. No tendría sentido plantear la reconstrucción del castillo sin tratar de paliar las causas que aceleran su destrucción, y que en este caso están directamente relacionadas con la presencia de un importante
Figura 11: Detalle del sondeo 2 una vez finalizada la excavación
nivel de relleno en algunas zonas del patio de armas, la obturación del sistema de drenaje, unido a las propias características constructivas de los paramentos. Además de esta, la realización de las distintas unidades de intervención arqueológica, nos ha permitido poner al descubierto algunas otras patologías ocultas, y que pueden afectar a su futura conservación. Tal es el caso de una grieta descubierta en el lienzo oeste, en la realización de una unidad de limpieza, y que fue la causa en su momento del derrumbe de la escalera sur, grieta que como pudieron comprobar los técnicos continua activa, y podría seguir provocando la ruina de otras partes del inmueble.
Desde el punto de vista histórico y arqueológico la información deparada resulta igualmente interesante. El sondeo 1, nos ha proporcionado un abundantísimo material arqueológico, sobre todo un extensa colección de fragmentos cerámicos, en gran medida conformada por fragmentos a partir de los cuales es posible deducir su forma, y de cuyo estudio va a ser posible extraer conclusiones tipológicas y cronoestratigráficas. Por otro lado, la cerámica de la UE-9 y la presencia de una moneda acuñada en el reinado de Enrique II, nos permite aportar una nueva fecha a considerar en el debate entorno a la construcción de los recintos fortificados de la Baja Edad Media en la Sierra de Huelva, y para los que únicamente se disponía como referencia, del privilegio de Sancho IV, de 1293, y por el que se mandan a construir los castillos de Santa Olalla del Cala y Cumbres Mayores.
Serán probablemente investigadores mucho más cualificados quienes podránvalorar el alcance de nuestra intervención. No obstante, lo lógico y a partir de la información disponible es plantear que la construcción del castillo de Cumbres de San Bartolomé debió tener lugar entorno a mediados del siglo XIV, siendo posterior por tanto a la fecha en que según el privilegio de Sancho IV se construyeron los castillos de Cumbres Mayores y Santa Olalla del Cala. En este sentido sería probable admitir que una vez finalizada la construcción de estos dos recintos, que son además los de mayores dimensiones, se planificase la construcción de otros más pequeños (Cumbres de S. Bartolomé, Cala, Real de la Jara, etc.), que complementasen el sistema defensivo, y de control y ordenación del territorio del por entonces alfoz de Sevilla.
Un inconveniente podría ser las primeras fechas para las que sí tenemos constancia de la realización de obras en el Castillo de Cumbres San Bartolomé, hacia finales del siglo XIV. En estos momentos se están invirtiendo las cantidades más importantes, tanto en este como en otros muchos recintos fortificados de la comarca.
Una opción que no podemos descartar por tanto es que en estas fechas aún se estuviese construyendo el recinto, o bien se hubiese iniciado las obras por entonces, lo que implicaría una cronología más tardía aún, de hacia finales del siglo XIV. Nos parece sin embargo más probable que dichas cantidades estén relacionadas con las primeras reformas que hemos identificado en el Castillo de Cumbres de San Bartolomé. La similitud formal y técnica entre la fábrica de la reforma y la fábrica con la que se edifica originalmente el castillo, podría ser sintomático de la proximidad cronológica entre una y otra. Por otro lado la extensión que alcanzó esta primera reforma del recinto en el paño norte, no es debida a un simple derrumbe o reparación, sino que parece corresponder a una obra de mayor entidad, tal vez la construcción del edificio presentara deficiencias que debieron ser subsanadas al poco de terminase la obra. Ello sin embargo no explicaría las obras realizadas en otros castillos por los mismos momentos, por supuesto, y aparte de que se trata de fechas en las que se agudiza el conflicto conPortugal, pero que igualmente podría argumentase como causa para la construcción ex novo de algunos castillos, además de la reforma de los preexistentes.
Sea como fuere, lo cierto parece ser que entre mediados y finales del siglo XIV, es probable se construyesen los castillos de Cumbres de San Bartolomé e igualmente otros como el de Cala, con el que guarda gran similitud formal. Bajo esta premisa podría descartarse una existencia previa de ambos castillos respecto a la fecha del privilegio de Sancho IV, y la construcción de los castillos de Cumbres Mayores y Santa Olalla del Cala.
SAN BARTOLOMÉ, CUMBRES DE SAN BARTOLOMÉ (HUELVA)
Timoteo Rivera Jiménez
Eduardo Romero Bomba
RESUMEN
El Castillo de Cumbres de San Bartolome es una de las construcciones defensivas Bajo Medievales de la Sierra de Huelva, y cuya construcción se fecha entorno al siglo XIII. La elaboración del Proyecto Técnico de Restauración ha comportado la realización de un estudio arqueológico a partir del cual se ha definido su planta, distintas fases constructivas y de ocupación, causas de las principales patologías constructivas del recinto, así como la fecha en que probablemente tuvo lugar su construcción.
Exponemos en el presente artículo los resultados obtenidos en varias campañas de estudios arqueológicos en el Castillo de Cumbre de San Bartolomé, Cumbres de San Bartolomé, Huelva. El objetivo básico de las mismas ha sido el de generar información de cara a la redacción del proyecto técnico de restauración, y la posterior ejecución de las obras. En este sentido la planificación de las intervenciones arqueológicas priorizan la generación de información susceptible de ser incorporada al proyecto técnico de restauración; centrándose fundamentalmente en la caracterización formal del inmueble y su evolución constructiva.
Más concretamente en el Castillo de Cumbres de San Bartolomé hemos realizado dos campañas de intervenciones arqueológicas, la primera de ellas durante los meses de septiembre y diciembre de 2002, comportó la realización de un minucioso estudio paramental del edificio, mediante el que definimos formalmente sus principales características, y la evolución constructiva del mismo. En esta primera campaña no realizamos excavación arqueológica en sentido estricto y fue por ello, y ante la necesidad de realizar varios sondeos arqueológicos, a fin de contrastar algunas de las hipótesis planteadas, que se realizó una segunda campaña, ejecutada en diciembre del 2005. La segunda campaña de estudios arqueológicos básicamente consistente en la realización de dos sondeos estratigráficos, además de permitirnos contrastar algunas cuestiones relativas a las patologías del recinto, deparó un interesante registro arqueológico, tanto en lo relativo a estructuras, como secuencia deposicional, y repertorio ergológico, que nos permiten puntualizar cuestiones relativas a la cronología edificatoria del recinto.
A pesar del interés despertado en los últimos años por las fortificaciones medievales de la Sierra de Huelva entre distintos investigadores, y que ha multiplicado exponencialmente el número de publicaciones existentes, la realidad es que hasta la realización de la primera de nuestras intervenciones arqueológicas, el Castillo de Cumbres de San Bartolomé, ha sido gran desconocido entre las fortificaciones Bajo Medievales de la Sierra de Huelva. En la exposición de resultados que seguidamente abordamos se integran las conclusiones obtenidas en ambas campañas, y son igualmente fruto del análisis comparativo respecto a otras construcciones similares de la Sierra de Huelva, y de la realización de una síntesis bibliográfica y de documentación histórica. En este sentido resulta interesante la recuperación de un documento proveniente del archivo municipal de Cumbres de San Bartolomé, y que narra los acontecimientos que tuvieron lugar en 1643, con motivo de una incursión portuguesa en el municipio.
ANÁLISIS HISTÓRICO
No existen evidencias documentales sobre la fecha exacta en la que tuvo lugar la construcción del Castillo de Cubres de San Bartolomé. La mayoría de los autores que se han ocupado del tema coinciden en señalar un origen plenamente cristiano Bajo Medieval, para la mayor parte de las construcciones defensivas de la Sierra de Huelva, situándose cronológicamente entre finales del siglo XIII y principios del XIV,
excepción hecha por supuesto de los castillos de Aroche, Almonaster la Real y Zufre.
Las primeras referencias a un poblamiento bajomedieval en la zona de Las Cumbres se señalan en el fuero de Segura de León, villa de la orden de Santiago, concedido en 1274 y donde se señalan los límites de esa población extremeña:
"... que parte con Aracena y con las cumbres, y como parte con la orden del
Temple e da en Ardila, e de Ardila arriba hasta la sierra de Santa María y otro sí hasta Cala de los Crespos". Anteriormente en 1253, en el privilegio de Alfonso X, por el que se concede
alfóz a la ciudad de Sevilla, se citan varios lugares como Torres y Castillo de Valera, situados al Este y Oeste de Cumbres de San Bartolomé, pero sin que se haga referencia explicita a la localidad.La primera relación referente a castillos de la ciudad de Sevilla nos la proporciona el privilegio de Sancho IV de 4 de Septiembre de 1293, concediendo a Sevilla facultad para construir los castillos de Cumbres Mayores, Santa Olalla del Cala y cediéndole para sufragar los gastos 500 maravedíes anuales, durante seis años, en las tercias reales de Almadén de la Plata, Cala, Real, Santa Olalla y Cumbres.
"1293,3 de Noviembre. Toro:Privielio de Sancho IV. Arch. Mun. Sevilla, sec. 1', carp. 4'ª, n° 1. Tumbode Privilegios, fol. 30; Ortiz de Zuñiga, Anales, año 1293,1, y Tenorio, Concejo, doc. XXVIII.Sepan quantos esta carta vieren commo nos don Sancho porl a graçia deDios
rey de Castilla, de Leon, de Toledo, de Gallizia, deSeuilIa, de Cordoua, de Murçia, de jahen e del Algarbe e sennor de Molina, por facer bien e merçedal concejo de la noble cibdad de Seuilla eporque nos embiaron dezir que auíen acordado de facer castiellos e fortalezas, uno en las Cumbres e otro enSantolalla, porque eran mucho a seruiçio de Dios e nuestro e a gran pro eguarda de toda essa Syerra, porque con los otros castiellos e las otras fortalezasque son en essa Syerra podría seer guardada toda essa tierra muy bien.Damosles que tengan de nos para ayuda del día que esta carta fue fecha seys annos complidos en las tercias del Almaden e de Cala e del Real e de Santa Olalla e de las Cumbres Quinientos Maravedis de la moneda de la guerra cada anno. E mandamos a los conçejos e a los terçeros destos lugares sobredichos que les
recudan e fagan recudir con estos quinientos maravedis en las tercias sobredichas e lo que y fuere de mas, que los guarden para nos e non fagan ende al e reçebirselo hemos en cuenta.
E desto, les mandamos dar esta nuestra carta seellada con nuestro seello de cera colgado.Dado en Toro quatro dias de Nouiembre, era de myll e trezientos e treinta e un anno. Johán Matheos, camarero mayor, la mando fazer por mandado del Rey.
Yo Pedro Perezia escreui.Mateo Peres.-Johan Math.-Marcos Perez. Episcopus astoricensis, e Garçia Femandes.-Martfn Dommguez.-Joban Perez.-Ferrand Gonçales.-Alfonso Rodrigiguez.- Ferrand Perez. (Privuegio de Sancho IV. 4 Noviembre 1293)."
En el ordenamiento para el buen gobierno de la ciudad dado por Alfonso XI a Sevilla en 6 de julio de 1344, se contiene una nómina de los castillos propios entonces de la ciudad que eran Matrera, Arcos, Lebrija, El Bollo, El Aguila, la Alcantarilla, Alocas, Utrera, Las Cabezas de San Juan, Constantina, Villanueva del Camino, La Puebla del Infante, Fregenal, Aroche, Torres, Encinasola, Aracena y Cortegana. Como vemos en estos momentos sigue sin aparecer citado documentalmente el castillo de Cumbres de San Bartolomé, pero tampoco aparecen de entre los castillos de la Sierra de Huelva, el de Santa Olalla ni el de Cumbre Mayores, mandados construir en 1293, o el de Cala, que como ocurre en Cumbres de San Bartolomé denota un vacío documental.
Va a ser en 1386 cuando tengamos constancia fehaciente de la existencia del castillo, autorizándose desde Sevilla la ejecución de obras por importe de 5.000 maravedíes (Casquete de Prado, 1993). A partir de este momento y hasta finales del XV, se repiten las referencias, normalmente relativas a obras, o bien al nombramiento de Alcaides.
Las obras que conocemos en Cumbres de San Bartolomé se concentran entre los años 1386 y 1387, años conflictivos con Portugal, y coinciden en el reinado de Juan I, en estos momentos se invierten las mayores cantidades, un montante total de 12.666 maravedíes. Posteriormente en 1419-1421, se procede a reparar las puertas, hecho que probablemente esté relacionado con el clima de intranquilidad creado en Portugal tras la muerte de Catalina de Lancaster en junio de 1418, y que hizo que cundiese el pánico en la Sierra. Finalmente entre 1475 y 1479, se sitúa el conflicto bélico entre los Reyes Católicos y Alfonso V de Portugal, realizándose obras en el castillo en 1477, de las que desconocemos el montante del gasto, así como su objeto. A partir de estos momentos y hasta el siglo XVII desaparecen las referencias documentales al inmueble.
Nos ocupamos finalmente de un acontecimiento que tuvo lugar en el Castillo de Cumbres de San Bartolomé en el año de 1643. La información sobre el suceso la obtuvimos de los archivos municipales de Cumbres de San Bartolomé, gracias a la colaboración y amabilidad de Don Lorenzo Pérez González, vecino de la localidad, quien tenía constancia de su existencia. Se trata de dos documentos, cuyo contenido transcribimos a continuación, uno del año 1643 y el otro de 1644, referidos ambos al mismo asunto, una explosión que tuvo lugar en el polvorín del castillo, cuando los vecinos acudían a guarecerse y pertrecharse de armas, para hacer frente a una incursión del enemigo portugués. Documento 1.- Archivo Municipal de Cumbres de San Bartolomé, Legajo 200, 3.4.1.4, folios 37 a 40.
"En la Villa de Cumbres de San Bartolomé en primero día del mes de diciembre de mil seiscientos cuarenta y tres, yo Antonio Martínez Navarro escribano público del Cabildo de esta Villa doy fe, como habiéndose aparecido en pié de enemigo portugués entro toda la gente de la Villa en el Castillo de ella a tomar armas y prebención de municiones, y estando tomando polbora de un barrilar, Román llevaba una cuerda calada entre los dedos, y se prendió fuego en ella y se quemaron más de cien hombres y un Arca donde estaban la mayor parte de los papeles de la villa y de los privilegios de ella y de las tres dehesas que tiene, sin haber quedado una tan sola tabla de esa Arca, y que porque no se supiese la desgracia que había acaecido se enterraron los cuerpos sin campanas y con el estampido del barril se fue hoy el enemigo y no entró en esta Villa. Y para que conste doy el presente que firmo a hoy día, més y año. Antonio Martínez, escribano"
Documento 2.- Archivo Municipal de Cumbres de San Bartolomé, Legajo 200, 3.4.1.4, folio 57 y siguientes.
"....no se han podido encontrar dichos papeles por no hallarse otros que en el
Castillo le acompañaban a cerca de esta Villa en el año de mil seiscientos cuarenta y tres que la asaltó el enemigo portugués donde así mismo se quemaron y murieron más de cien personas de todas clases de esta Villa como consta de la nota testimoniada que presenta que está incluida en el libro de acuerdos capitulares del año pasado de mil seiscientos cuarenta y cuatro y el referido del noventa y tres......"
Desde el punto de vista histórico y cronológico, el acontecimiento narrado en
estos documentos se enmarca en la guerra con Portugal como consecuencia del levantamiento independentista de 1640, y que durará hasta 1668.
CARACTERIZACIÓN FORMAL Y EVOLUCIÓN CONSTRUCTIVA
El sistema constructivo que hemos documentado en el castillo de Cumbres de San Bartolomé no difiere del conocido para otros recintos fortificados de la Sierra Onubense, aproximadamente coetáneos. La construcción comienza y una vez elegido el emplazamiento, mediante el trazado y construcción de las torres, se eligen para ello puntos en los que aflora el substrato rocoso, que se nivela mediante mortero de cal y piedras. Una vez construidas las torres se procede a unirlas de dos en dos mediante la construcción de los paños de muralla, que normalmente se apoyan también directamente sobre el afloramiento, aunque si es necesario se recurre a la construcción de fosas de cimentación . Los paños se edifican mediante la construcción de dos muros careados uno exterior y otro interior, siendo rellenado el hueco que queda entre ambos con argamasa de cal, tierra, arcilla y piedras; a medida que se va ganando altura tanto de los muros como del relleno interior, se realiza una nivelación a base de argamasa de cal y/o lajas de pizarra, a intervalos aproximadamente regulares, y que en Cumbres de San Bartolomé varía entre los 0,75 y 1,25 metros. La última tongada de nivelación coincide con el nivel de uso del paseo de ronda, normalmente un suelo a base de cal, y que dado el estado de destrucción de los paramentos en el castillo de Cumbres de San Bartolomé no hemos podido documentar. La anchura de los lienzos murarios oscila entre 1,90 y 2,20 metros.
La técnica edilicia con la que se realizan las torres es la misma que en los paños de lienzos. En uno y otro caso, la obra se da por concluido con el enfoscado de los muros con mortero de cal. En nuestra opinión, es probable que en la fábrica original el recubrimiento fuese total, sin que llegase a verse la mampostería hacia el exterior.
El coronamiento de lienzos murarios y torres debía resolverse mediante un paramento corrido, y que en Cubres de San Bartolomé hemos documentado hacia el interior del lienzo comprendido entre las torres de los extremos suroeste y noroeste (torre 4 y torre 5). Se trata de un muro careado por ambas partes, de unos 60 centímetros de grosor. Su funcionalidad debió ser
tanto la de proporcionar protección a los defensores frente a los proyectiles lanzados por los eventuales enemigos, propiciando un lugar desde el que guarecerse, y a su vez atacar; como servir de elemento de seguridad en el deambular por el paseo de ronda. Ni en el análisis edilicio ni en las distintas unidades1: Detalle del sistema constructivo y sección estratigráfica en el Castillo de Cala (Huelva). El sistema constructivo es el mismo que el empleado l C ill d C b d S l é de limpieza acometidas hemos podido documentar la existencia de merlonado sobre el parapeto, e igualmente la presencia de antepecho.
En relación a planta del edificio, esta presenta una forma muy regular,aproximadamente rectangular, con dos lados mayores paralelos a las callesEncinasola (al norte) y Travesía Real (lado sur), que presentan dimensionesde 65,54 y 67,70 metros respectivamente. De los dos lados menores, el situado al este tiene una dimensión de 34,44 metros, algo menor el lado oeste, con 28,21 metros. El área que encierra el recinto es de aproximadamente de 2395,57 m2.
En el paño sur, encontramos la poterna, o puerta secundaria, a la que la tradición local ha dado y conservado el sugerente nombre de "postigo de latraición". Ocupa una posición aproximadamente centrada en el desarrollo longitudinal del lienzo, para nada oculta, ni en sitio difícilmente accesible, sino todo lo contrario. Hacia el exterior está conformada por un arco ojival, realizado en sillería de granito. Presenta bóveda de cañón, y arco de medio punto hacia el interior, igualmente ejecutados en sillería de granito. Restaurada interior y exteriormente en los años 80, los restos originales conservados permiten precisar que esta misma debió ser su conformación original.
A pesar del importante desarrollo longitudinal del lienzo, no existe ni ha existido nunca una torre intermedia. En su defecto encontramos un quiebro en ángulo recto hacia el interior del patio armas, y que estrecha en esta zona las dimensiones del recinto. Se trata de una conformación del lienzo, que entendemos debió obedecer tanto a cuestiones defensivas como constructivas, y que tiene un paralelo similar en el castillo de Almonaster la Real. A ambos extremos del lienzo existieron dos torres de planta rectangular, conservada la del extremo suroeste (Torre 4), se encuentra desaparecida en gran parte la del extremo sureste (Torre 3), destruida prácticamente en su totalidad a comienzos del siglo XX, cuando se construyó la carretera de comunicación con Encinasola. Embutida en los muros de una de las casas que se adosan al recinto, se conserva una de sus esquinas, perfectamente cuadrada, lo que permite definir su forma, aunque no sus dimensiones.
El paño paralelo a la Calle Encinasola, presenta tres torres, que compartimentan el espacio en dos lienzos. En la intersección con el paño oeste una torre de planta cuadrangular (Torre 5), aproximadamente en la zona intermedia una torre de planta circular (Torre 6), y en la intersección con el paño este, nuevamente una torre circular (Torre 7). En este caso destaca la conformación del recinto por la presencia de una torre circular en uno de sus extremos, cuestión que difiere respecto a la configuración arquitectónica del resto de fortificaciones de la Sierra de Huelva, y en especial respecto a los castillos de Cala, Santa Olalla del Cala, Cumbres Mayores y Torres, que son con los que mayores similitudes formales presenta. Esta torre se encuentra también prácticamente desaparecida, su destrucción al parecer aconteció a mediados del siglo
XX, pues no permitía el tránsito de camiones hacia una fábrica de harinas próxima. La conservación de parte de su traza embutida en los muros de una de vivienda, no deja lugar a dudas sobre su forma.
En el lado este del recinto, paralelo a la calle Castillo, se abre la entrada principal. En su extremos se situaban dos torres, ya descritas, circular la del extremo noreste y cuadrada la del extremos sureste (Torres 7 y 3). La entrada aparece conformada por sendos arcos ojivales, interior y exteriormente, separados por bóveda de cañón, y enmarcada hacia el exterior por sendas torres cuadrangulares (Torres 1 y 2).
Todo el conjunto fue objeto de obras de restauración en los años 80, cuando se vino a bajo uno de los dos torreones que definen el complejo de la entrada principal (Torre 2).
A pesar de lo contundente de la reconstrucción de los años 80 en el dispositivo de la entrada principal, y a tenor de la discriminación de fábricas que realizamos en los paramentos, la restauración fue bastante fiel respecto al estado previo, incluida la cota de reconstrucción. De hecho, en algunas zonas se limitó exclusivamente a nivelar los restos conservados. Un problema existente y que tal vez no se resolvió de la mejor manera posible, ha sido el descalce existente en la base de los paramentos, de hasta 2 metros en algunos puntos, por debajo del nivel de cimentación original. La solución adoptada ha pasado por integrar este espacio en el propio desarrollo en altura de los paramentos, lo que confiere un extraño aspecto al conjunto, obredimensionado.
Finalmente nos resta el paño este del recinto, de menor longitud que el paño
oeste, lo que propicia que la forma rectangular del conjunto no sea totalmente perfecta. En el mismo no existen elementos especialmente significativos, al menos externamente. Probablemente su escasa longitud condiciona el hecho de que en el diseño del castillo no se incluyese, en su zona media, una torre, que teóricamente debía de haber sido circular.
En el interior del patio de armas destaca la presencia de tres escaleras de acceso al paseo de ronda, dos aproximadamente simétricas situados en el paño este, a derecha e izquierda conforme se accede desde la entrada principal. Una de ellas está destruida en su totalidad, y la otra fue restaurada en los años 80. La tercera de las escaleras se adosada al paño sur.
A partir de la línea de rotura de una de una de las escaleras dispuestas en losparamentos de la entrada principal, la ubicada a la izquierda conforme se accede al recinto, es posible plantear hipótesis en cuanto a la altura que originariamente tuvo el lienzo del lado sur del recinto. Así resulta que la escalera desembarcaba en la cota 96,251. La proyección de esta misma cota a lo largo del desarrollo longitudinal del lienzo, permite la continuidad del mismo, hasta el quiebro existente en el propio lienzo, pasada la poterna. En este punto se produce un incremento de la cota del afloramiento rocoso, y entendemos que también debió producirse un incremento de la cota de los paramentos, al menos hasta la cota 97,25, a la que se ubica los restos conservados de la torre del extremo suroeste. Esta misma cota permite circunvalar todo el recinto, hasta llegar de nuevo al dispositivo de la entrada principal, al que se accede por una escalera, reconstruida en los años 80. No debió de existir sin embargo comunicación entre la torre del extremo sureste del castillo y el lienzo sur, tanto por el desnivel existente entre ambos paramentos, 3,75 metros, como por la propia configuración en planta de la torre, sin espacio físico que permitiese la comunicación entre ambos elementos.Parece por tanto, que en la planificación de la construcción existió un esquema o modelo, que parte de conservar en todo el recinto y aproximadamente el mismo desarrollo en altura para los paramentos, como consecuencia de ello y de la adaptación a la topografía, resultan distintos niveles de cota, y para acceder a cada uno de ellos se dispone de una escalera de acceso al paseo de ronda. Así en el Castillo de Cumbres de San Bartolomé, resultan tres niveles altitudinales, la cota 96,25 en el lienzo sur y hasta el quiebro, la cota 97,25 desde el quiebro y hasta el dispositivo de la entrada principal, y 1 Las alturas referenciadas en el texto son cotas relativas referidas a la cota 100 que situamos en el coronamiento del lienzo en la entrada principal, punto más alto del recinto.Figura 4: Alzado del dispositivo de la entada principal, con diferenciación de fábricas originales y reconstrucción de los años 80.la cota 100 para el dispositivo de la entrada principal, y hasta la torre del extremo sureste. La altura de lienzos y torres,respecto al exterior se mantuvo constante, entorno a los 7 metros.
La discriminación de fábricas en los paramentos del recinto, nos permiten precisar que existieron al menos dos fases de obras posteriores a la construcción inicial, que sin embargo no afectaron a su configuración arquitectónica.La torre del extremo noroeste del castillo (Torre 5), junto con el lienzo comprendido entre esta misma torre y la torre circular intermedia (Torre 6), en algún momento debieron de sufrir un derrumbe, o bien presentar graves problemas estructurales, que aconsejaron reedificarlos de nuevo.
Lo mismo debió ocurrir en el espacio comprendido entre la torre circular y la torre del extremo noreste, y que volvería a ser reformado posteriormente. La obra afectó también y en menor medida a la parte superior del lienzo oeste. Por los mismos momentos se debió aprovechar para realizar otras obras menores en el recinto, en especial en el lienzo comprendido entre la
entrada principal y la torre desaparecida en el extremo sureste del recinto.
Figura 5: Detalle del análisis de paramentos en el interior del paño este y exterior del paño sur.
Figura 6: Detalle de la discriminación de fábricas en la parte
superior de la torre noroeste y paño norte del recinto.
La fábrica que se emplea en este segundo momento constructivo, difiere respecto a la existente con anterioridad, ahora no se enfoscan externamente los muros. La técnica de construcción sigue siendo la misma, muros careados externamente, y relleno interior. No obstante se aprecia un tratamiento menos cuidado, las tongadas de nivelación se hacen menos frecuente, y falta cohesión entre los materiales de la matriz interior. Los mampuestos en general aparecen menos trabajados y peor dispuestos. Resulta difícil precisar la cronología de esta reparación. Para poder datarla y a la vez corroborar la hipótesis de cotas de los paramentos con las que veníamos trabajando, planificamos la realización de una unidad de limpieza con metodología arqueológica en la azotea de la torre del ángulo noroeste (Torre 5). La potencia del relleno en el coronamiento de la torre determinó finalmente que más que unidad de limpieza se convirtiese en un área de excavación propiamente dicha. La secuencia deposicional del corte nos revela dos unidades sedimentarias, ambas responderían a niveles intencionados de relleno en el coronamiento de la torre, siendo ambos niveles coetáneos, y posteriores a la construcción de los paramentos que delimitan la propia torre, y los lienzos anexos; el material cerámico recuperado en las mismas nos remite a una cronología entre los siglos XIV y XV. Documentamos también en el corte una estructura muraria, realizada con mampuestos colocados a hueso y sin matriz de unión entre ellos, con un altura en alzado aproximada de 64 centímetros, y con una disposición aproximadamente semicircular, entre las esquinas suroeste y sureste de la torre. Su función claramente es la de servir de retención a nivel de relleno superior, posibilitando a la vez un nivel topográfico más elevado para la zotea de la torre, y simultáneamente posibilitar la circulación entre el adarve de los lienzos 4 y 5. También en el paño norte, en el espacio comprendido entre la torre del extremo noreste del recinto (Torre 7) y la torre circular intermedia (Torre 6), se produjo otra importante reforma. En estos momentos se volvió a rehacer prácticamente todo el muro exterior.Formalmente la obra se pone de manifiesto por la presencia de una fábrica de mampostería, sin enfoscar, en la que se emplean mampuestos de menor tamaño que en las fábricas anteriores, y sobre todo por la utilización de fragmentos de ladrillo y Figura 7: Unidad de limpieza en la azotea de la Torre 5. Figura 8: Detalle de la reparación del lienzosituado entre las torres 6 y 7 del paño norte. tejas, y la presencia de mechinales a intervalos regulares. Con esta misma fábrica se reparo una parte del lienzo comprendido entre la entrada principal y la torre 3.
Las relaciones estratigráficas de la segunda de las reformas descritas y respecto a la primera, ponen claramente de manifiesto la posterioridad constructiva y cronológica de la misma. La cuestión radica en fijar la fecha en la que pudo tener lugar, sin que dispongamos de elementos de contrastación. Una hipótesis factible es que esta segunda reparación pudiese tener relación con la explosión del polvorín del castillo en 1643.
Formalmente la tipología de la fábrica se asemeja a las existentes en otros recintos fortificados y construcciones de la Sierra de Huelva en las que hemos intervenido, y que fechamos del siglo XV en adelante.
REGISTRO ARQUEOLÓGICO
La realización de dos sondeos arqueológicos en el interior del patio de armas del castillo, localizados ambos adosados al paño norte del recinto, si bien tenían como objetivo fundamental la constación por un lado de la existencia de un importante nivel de relleno (sondeo 1), en nuestra opinión causa principal de los derrumbes que están afectando al recinto, y por otro lado la documentación de la presencia de un desagüe (sondeo 2), depararon un interesante repertorio de materiales, que unido a la buena conservación de la estratigrafía del sondeo 1, permiten profundizar cuestiones relativas a la cronología del inmueble y sus distintas fases de uso.
El denominado sondeo 1 se localizó en el ángulo noroeste del recinto, en la intersección entre el paño oeste, el paño norte y la torre del extremo noroeste.
Inicialmente habíamos previsto realizar una cuadrícula de 3 x 3 metros, no obstante por un lado la presencia de un árbol de importantes dimensiones, y por otro la propia forma del recinto en esta zona, condiciono el planteamiento inicial optando por delimitar un área de forma trapezoidal de 4,00 x 4,00 x 2,50 x 2,00 metros; resultando finalmente un área de excavación de 9 m2.
Figura 9: Estratigrafía del sondeo 1.
De la interpretación de la secuencia deposicional documentada, cabe extraer las siguientes conclusiones: El proceso constructivo del recinto comenzó a partir de UE-12, mediante la excavación de la fosa de cimentación UI-2. De UE-11 a UE-8, encontramos una serie de niveles de relleno y nivelación tras la construcción de los paramentos murarios.
El material arqueológico de estas unidades nos depara una cronología de entre los siglos XIII y XIV. El repertorio ergológico recuperado en UE-9 es de una gran importancia para la datación de los niveles situados por encima y por debajo del mismo (lamina 1). Entre las cerámicas destaca un fragmento que conserva el borde y parte de la base de un cuenco pequeño curvo blanco estañado, para los que se asignan fechas del sigo XIII; varios fragmentos de cerámica verde y blanca sevillana, incluidos los bordes, perteneciente a la denominada loza arcaica, datable no más allá del siglo XIV, y 5 fragmentos de un mismo cacharro, correspondientes a un cuenco pequeño melado interior y exterior, también datable entorno al siglo XIV. La cronología de este nivel no puede por tanto ser llevada más allá del siglo XIV en base a la cerámica recuperada. También en UE-9 localizamos una moneda medieval, en muy mal estado de conservación, aunque pensamos podría tratarse de un cornado de Enrique II, fechándose por tanto en la segunda mitad del siglo XIV, entre 1368 y 1379. En base a la interpretación que hacemos de la estratigrafía, UE-9 sería un nivel de colmatación y nivelación posterior a la construcción de los paramentos, al igual que UE-8. Por tanto la fecha de construcción del recinto o cuando menos la primera ocupación del mismo, debió ocurrir en la fecha proporcionada por la moneda, en la segunda mitad del siglo XIV.
Los estratos UE-7 y UE-6 vendrían a representar las fases de ocupación y uso
del recinto, especialmente importantes entre los siglos XIV y XV, llegando hasta el XVI. A partir de ahí se produce el abandono del mismo y como consecuencia de ello su ruina y derrumbe, que vendría representados por la unidad UE-5 y siguientes, en orden decreciente hasta UE-1.
El sondeo 1 y como supusimos, nos ha permitido corroborar la existencia de un importante nivel de relleno en esta zona del patio de armas; en concreto 3,15 metros de potencia. Este relleno desde el interior y hacia el exterior debe estar ejerciendo una importante presión sobre los paramentos murarios, presión que se ve reforzada tras episodios de lluvia por la ausencia de sistema de drenaje en esta zona del recinto, y la obturación de las existentes en otras zonas. La técnica edilicia de los lienzos, a base de dos muros careados externamente, sin trabazón interior y una matriz interior, en este caso además de naturaleza arcillosa, agrava el proceso. La saturación de las arcillas por capilaridad dará como resultado una expansión de las mismas, y como consecuencia de ello la destrucción y pérdidas de fábricas de la cara externa del lienzo.
El denominado sondeo 2, habíamos previsto realizarlo en la mitad aproximadamente del flanco norte, entre la intersección de la torre circular, y
Figura 10: Moneda de Enrique II localizada en UE-9 del sondeo 1.
continuando el desarrollo longitudinal del lienzo, en dirección a la hoy parcialmente desaparecida torre del extremo noreste. Externamente en esta zona, en el año 2002, y con ocasión de la realización del estudio paramental del recinto pudimos comprobar la existencia de una diferenciación en las fábricas del paramento externo, una pérdida reparada con mampostería y enfoscada en cemento, y que consideramos indicio de la existencia de un desagüe. El objeto por tanto de este corte ha sido fundamentalmente el de contrastar la existencia o no del mismo, considerando además la importancia que podía tener tanto en la documentación de niveles de uso como de cara al proyecto de restauración, para la recuperación del sistema de drenaje original del recinto.
Inicialmente, en el proyecto de intervención arqueológica planteamos la realización de un corte de 3 x 2 metros, dimensiones que ampliamos hasta los 3,10 metros, para poder documentar de forma precisa el desagüe que efectivamente localizamos.
A nivel estratigráfico en la secuencia deposicional es necesario diferenciar dos fases distintas, por un lado una fase constructiva, y que entendemos fue inmediatamente posterior a la construcción del propio castillo, y que conllevo la construcción de varias estructuras, tanto como protección del desagüe frente a su colmatación, como también cumpliendo la función de terraza o nivelación del terreno sobre la que asentar diversas estructuras habitacionales. Asociadas a estas estructuras habitacionales identificamos una serie de niveles de uso que arrojan una cronología entorno a los siglos XIV y XV; probablemente más en el siglo XIV que el XV. Idénticas fechas ofrecen las facies de destrucción, aunque respecto a estas, podrían datarse más por ausencia de materiales tan característicos del siglo XVI, y como son las series de cerámica blanca y azul, que sólo están presentes y esporádicamente en los últimos niveles de relleno.
CONCLUSIONES
La valoración final que debemos realizar a partir de los resultados obtenidos tras la intervención arqueológica, es en términos generales muy positiva. La caracterización formal y constructiva que hemos conseguido realizar del recinto, resulta bastante precisa, información que resulta crucial para la elaboración del proyecto de restauración. No menos importante resulta tampoco la comprensión de los procesos y circunstancias que afectan o provocan la ruina del edificio. No tendría sentido plantear la reconstrucción del castillo sin tratar de paliar las causas que aceleran su destrucción, y que en este caso están directamente relacionadas con la presencia de un importante
Figura 11: Detalle del sondeo 2 una vez finalizada la excavación
nivel de relleno en algunas zonas del patio de armas, la obturación del sistema de drenaje, unido a las propias características constructivas de los paramentos. Además de esta, la realización de las distintas unidades de intervención arqueológica, nos ha permitido poner al descubierto algunas otras patologías ocultas, y que pueden afectar a su futura conservación. Tal es el caso de una grieta descubierta en el lienzo oeste, en la realización de una unidad de limpieza, y que fue la causa en su momento del derrumbe de la escalera sur, grieta que como pudieron comprobar los técnicos continua activa, y podría seguir provocando la ruina de otras partes del inmueble.
Desde el punto de vista histórico y arqueológico la información deparada resulta igualmente interesante. El sondeo 1, nos ha proporcionado un abundantísimo material arqueológico, sobre todo un extensa colección de fragmentos cerámicos, en gran medida conformada por fragmentos a partir de los cuales es posible deducir su forma, y de cuyo estudio va a ser posible extraer conclusiones tipológicas y cronoestratigráficas. Por otro lado, la cerámica de la UE-9 y la presencia de una moneda acuñada en el reinado de Enrique II, nos permite aportar una nueva fecha a considerar en el debate entorno a la construcción de los recintos fortificados de la Baja Edad Media en la Sierra de Huelva, y para los que únicamente se disponía como referencia, del privilegio de Sancho IV, de 1293, y por el que se mandan a construir los castillos de Santa Olalla del Cala y Cumbres Mayores.
Serán probablemente investigadores mucho más cualificados quienes podránvalorar el alcance de nuestra intervención. No obstante, lo lógico y a partir de la información disponible es plantear que la construcción del castillo de Cumbres de San Bartolomé debió tener lugar entorno a mediados del siglo XIV, siendo posterior por tanto a la fecha en que según el privilegio de Sancho IV se construyeron los castillos de Cumbres Mayores y Santa Olalla del Cala. En este sentido sería probable admitir que una vez finalizada la construcción de estos dos recintos, que son además los de mayores dimensiones, se planificase la construcción de otros más pequeños (Cumbres de S. Bartolomé, Cala, Real de la Jara, etc.), que complementasen el sistema defensivo, y de control y ordenación del territorio del por entonces alfoz de Sevilla.
Un inconveniente podría ser las primeras fechas para las que sí tenemos constancia de la realización de obras en el Castillo de Cumbres San Bartolomé, hacia finales del siglo XIV. En estos momentos se están invirtiendo las cantidades más importantes, tanto en este como en otros muchos recintos fortificados de la comarca.
Una opción que no podemos descartar por tanto es que en estas fechas aún se estuviese construyendo el recinto, o bien se hubiese iniciado las obras por entonces, lo que implicaría una cronología más tardía aún, de hacia finales del siglo XIV. Nos parece sin embargo más probable que dichas cantidades estén relacionadas con las primeras reformas que hemos identificado en el Castillo de Cumbres de San Bartolomé. La similitud formal y técnica entre la fábrica de la reforma y la fábrica con la que se edifica originalmente el castillo, podría ser sintomático de la proximidad cronológica entre una y otra. Por otro lado la extensión que alcanzó esta primera reforma del recinto en el paño norte, no es debida a un simple derrumbe o reparación, sino que parece corresponder a una obra de mayor entidad, tal vez la construcción del edificio presentara deficiencias que debieron ser subsanadas al poco de terminase la obra. Ello sin embargo no explicaría las obras realizadas en otros castillos por los mismos momentos, por supuesto, y aparte de que se trata de fechas en las que se agudiza el conflicto conPortugal, pero que igualmente podría argumentase como causa para la construcción ex novo de algunos castillos, además de la reforma de los preexistentes.
Sea como fuere, lo cierto parece ser que entre mediados y finales del siglo XIV, es probable se construyesen los castillos de Cumbres de San Bartolomé e igualmente otros como el de Cala, con el que guarda gran similitud formal. Bajo esta premisa podría descartarse una existencia previa de ambos castillos respecto a la fecha del privilegio de Sancho IV, y la construcción de los castillos de Cumbres Mayores y Santa Olalla del Cala.
Castillo de Cumbres
CASTILLO DE C. DE S. BARTOLOMÉ
SITUACIÓN: Casco urbano.
CRONOLOGIA: Siglo XII y XIII.
ESTILO: Gótico y Almohade.
HORARIO: visita exterior, cualquier hora.
ESTADO DE CONSERVACIÓN:
Se encuentra en estado de ruina, aunque ha sido parcialmente restaurado. No obstante, esto no impide que por sus diferentes valores, históricos, culturales, arqueológicos, etcétera, esté bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio histórico Español. Como todos los monumentos que estamos tratando, la Junta de Andalucía le otorgo también un reconocimiento especial en el año 1993.
USO ACTUAL:
Actualmente está sujeto a la protección del Estado, aunque administrado por el Ayuntamiento. Hoy en día tiene como usos culturales y taurinos.
FICHA ARQUITECTÓNICA:
Cumbres de San Bartolomé posee un castillo rodeado de dehesas. Si tomamos en consideración que con su anterioridad una fortaleza musulmana su cronología sería anterior al siglo XIII, pero en las fuentes documentales procedentes del edicto de Sancho IV en el que se habla claramente de construir un castillo de nueva planta, nos vemos obligado a datarlo en este periodo cronológico. Aunque era costumbre utilizar los materiales para levantar la nueva construcción como afirma Alfredo Morales, catedrático de la Universidad de Sevilla.
Es el edificio más representativo del núcleo. Tiene algunas zonas restauradas, pero los departamentos interiores han sido arruinados con el tiempo. Buena parte de sus piedras sirvieron para la construcción de las casas cercanas y de pequeños almacenes y corrales lindantes con la misma muralla.
Su planta es rectangular, como es el caso también del Castillo de Cala, con torres cuadradas y redondas. La puerta de acceso da al este y se encuentra flanqueada por dos torres cuadradas que han perdido los merlones
FICHA HISTORICA:
En las proximidades de Cumbres de San Bartolomé nos encontramos restos de asentamientos celtas y romanos. Sin embargo, fueron los romanos, según las fuentes que hallamos, quienes denominaron a esta villa con el nombre de Concordia Julia Nertrobiga. Aunque algunos estudiosos atribuyen este nombre a Cumbres Mayores, ya que es difícil quizás de determinar dado la proximidad de estas localidades.
El núcleo fue destruido o abandonado a finales del siglo V.
Esta hipótesis sobre el origen primitivo de las ciudades de Cumbres Mayores y de San Bartolomé, consistente en que sus cercanías existían una serie de pequeñas aldeas que buscaron una mejor defensa en los lugares más altos, localizados en la zona donde actualmente se encuentran estas localidades. Aún así, los restos romanos encontrados son muy escasos.
Tampoco hallamos restos lo suficientemente abundante de época musulmana. Se piensa que durante esta época el territorio ostentaba poco densidad de población, ya que el pueblo berebere era pequeño el número.
El Reino de Castilla a mediados del siglo XIII, conquistará el Castillo, pasando a la jurisdicción de Sevilla, convirtiéndose como toda la zona del actual Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en un territorio fronterizo, con continuas luchas por la Cuestión del albergue con el Reino Luso.
La misión de conquistar y repoblar el territorio estaba en manos de Alfonso V el sabio, quien levanta de nuevo la fortaleza a finales del mismo siglo. Su labor fue continuada por su hijo Sancho IV El Bravo, quien se esforzó en el Concejo de Sevilla aprobase y financiase la construcción de varios castillos en la llamada “Banda Gallega” especializados en la defensa frente a Portugal. De esta manera, y en el edicto de 1293, se aprobó la construcción de los castillos de Cumbres de San Bartolomé, Cumbres Mayores, Santa Olalla y Fregenal, que se unían a los ya existentes, pero remodelados por los cristianos.
La repoblación fue necesaria en todos los lugares el Concejo de Sevilla actuó. Para repoblar los nuevos territorios, vinieron gentes procedentes de León y Castilla, buscaron el cobijo de esta fortificación, que se convirtió en el núcleo principal de la urbanización del pueblo.
Indudablemente, la vida no fue nada fácil para estos primeros repobladores, batallando ante un medio hostil sin facilidades y contra las continuas incursiones que, periódicamente, saqueaban el pueblo.
Las enfermedades y penurias se extendieron por todo la zona del Parque Natural durante el siglo XIV. Esto acompañado de las guerras y enfrentamientos continuos, dio lugar a un descenso demográfico. La población se fue recuperando lentamente a partir de la segunda mitad del siglo XV. Así, se pasa de unos 300 habitantes a principios de siglo, a aproximadamente 1.000 en 1486.
El siglo XVI, fue de una cierta prosperidad para el núcleo de Cumbres de San Bartolomé, como así lo atestigua su crecimiento poblacional. De esta manera, el “Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla” de 1591 refleja una población de 260 vecinos, unos 1.200 habitantes, cuando su vecina Cumbres Mayores poseía poco más, uno 300 vecinos. Por el contrario en el siglo XVII se asiste, de nuevo, a un periodo plagado de epidemias, calamidades y guerras que afectaron, en general el país y que tiene su reflejo en Cumbres de San Bartolomé en una caída de la población. Los Campos se quedaban casi sin hombres para trabajarlos, debido a la alta mortalidad general y los continuos reclutamientos para el ejército.
Otro documento importante muestra “el traslado auténtico del parte del alcalde de Mostotes, denunciando a la Nación el atentado de los franceses contra Madrid, el 2 de mayo de 1808, y concitándoles a la lucha”. Este importante documento, se halla desde 1886 archivado en el Ayuntamiento de cumbres de San Bartolomé, anteriormente en su parroquia, y es guardado muy celosamente. Estos informes tomaron diferentes direcciones, entre ellas, Fregenal de la Sierra, hasta llegar a Cumbres de San Bartolomé, desde donde se divulgó a Aroche y Cortegana.
Al iniciarse el siglo XX, la sociedad esta formada en su mayoría por campesinos humildes, sin mucha extensión de terreno que cultivar. Aún así, existía un gran número de habitantes sin tierras, que vivían de los diferentes jornales que realizaban en otras tierras.
SITUACIÓN: Casco urbano.
CRONOLOGIA: Siglo XII y XIII.
ESTILO: Gótico y Almohade.
HORARIO: visita exterior, cualquier hora.
ESTADO DE CONSERVACIÓN:
Se encuentra en estado de ruina, aunque ha sido parcialmente restaurado. No obstante, esto no impide que por sus diferentes valores, históricos, culturales, arqueológicos, etcétera, esté bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio histórico Español. Como todos los monumentos que estamos tratando, la Junta de Andalucía le otorgo también un reconocimiento especial en el año 1993.
USO ACTUAL:
Actualmente está sujeto a la protección del Estado, aunque administrado por el Ayuntamiento. Hoy en día tiene como usos culturales y taurinos.
FICHA ARQUITECTÓNICA:
Cumbres de San Bartolomé posee un castillo rodeado de dehesas. Si tomamos en consideración que con su anterioridad una fortaleza musulmana su cronología sería anterior al siglo XIII, pero en las fuentes documentales procedentes del edicto de Sancho IV en el que se habla claramente de construir un castillo de nueva planta, nos vemos obligado a datarlo en este periodo cronológico. Aunque era costumbre utilizar los materiales para levantar la nueva construcción como afirma Alfredo Morales, catedrático de la Universidad de Sevilla.
Es el edificio más representativo del núcleo. Tiene algunas zonas restauradas, pero los departamentos interiores han sido arruinados con el tiempo. Buena parte de sus piedras sirvieron para la construcción de las casas cercanas y de pequeños almacenes y corrales lindantes con la misma muralla.
Su planta es rectangular, como es el caso también del Castillo de Cala, con torres cuadradas y redondas. La puerta de acceso da al este y se encuentra flanqueada por dos torres cuadradas que han perdido los merlones
FICHA HISTORICA:
En las proximidades de Cumbres de San Bartolomé nos encontramos restos de asentamientos celtas y romanos. Sin embargo, fueron los romanos, según las fuentes que hallamos, quienes denominaron a esta villa con el nombre de Concordia Julia Nertrobiga. Aunque algunos estudiosos atribuyen este nombre a Cumbres Mayores, ya que es difícil quizás de determinar dado la proximidad de estas localidades.
El núcleo fue destruido o abandonado a finales del siglo V.
Esta hipótesis sobre el origen primitivo de las ciudades de Cumbres Mayores y de San Bartolomé, consistente en que sus cercanías existían una serie de pequeñas aldeas que buscaron una mejor defensa en los lugares más altos, localizados en la zona donde actualmente se encuentran estas localidades. Aún así, los restos romanos encontrados son muy escasos.
Tampoco hallamos restos lo suficientemente abundante de época musulmana. Se piensa que durante esta época el territorio ostentaba poco densidad de población, ya que el pueblo berebere era pequeño el número.
El Reino de Castilla a mediados del siglo XIII, conquistará el Castillo, pasando a la jurisdicción de Sevilla, convirtiéndose como toda la zona del actual Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en un territorio fronterizo, con continuas luchas por la Cuestión del albergue con el Reino Luso.
La misión de conquistar y repoblar el territorio estaba en manos de Alfonso V el sabio, quien levanta de nuevo la fortaleza a finales del mismo siglo. Su labor fue continuada por su hijo Sancho IV El Bravo, quien se esforzó en el Concejo de Sevilla aprobase y financiase la construcción de varios castillos en la llamada “Banda Gallega” especializados en la defensa frente a Portugal. De esta manera, y en el edicto de 1293, se aprobó la construcción de los castillos de Cumbres de San Bartolomé, Cumbres Mayores, Santa Olalla y Fregenal, que se unían a los ya existentes, pero remodelados por los cristianos.
La repoblación fue necesaria en todos los lugares el Concejo de Sevilla actuó. Para repoblar los nuevos territorios, vinieron gentes procedentes de León y Castilla, buscaron el cobijo de esta fortificación, que se convirtió en el núcleo principal de la urbanización del pueblo.
Indudablemente, la vida no fue nada fácil para estos primeros repobladores, batallando ante un medio hostil sin facilidades y contra las continuas incursiones que, periódicamente, saqueaban el pueblo.
Las enfermedades y penurias se extendieron por todo la zona del Parque Natural durante el siglo XIV. Esto acompañado de las guerras y enfrentamientos continuos, dio lugar a un descenso demográfico. La población se fue recuperando lentamente a partir de la segunda mitad del siglo XV. Así, se pasa de unos 300 habitantes a principios de siglo, a aproximadamente 1.000 en 1486.
El siglo XVI, fue de una cierta prosperidad para el núcleo de Cumbres de San Bartolomé, como así lo atestigua su crecimiento poblacional. De esta manera, el “Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla” de 1591 refleja una población de 260 vecinos, unos 1.200 habitantes, cuando su vecina Cumbres Mayores poseía poco más, uno 300 vecinos. Por el contrario en el siglo XVII se asiste, de nuevo, a un periodo plagado de epidemias, calamidades y guerras que afectaron, en general el país y que tiene su reflejo en Cumbres de San Bartolomé en una caída de la población. Los Campos se quedaban casi sin hombres para trabajarlos, debido a la alta mortalidad general y los continuos reclutamientos para el ejército.
Otro documento importante muestra “el traslado auténtico del parte del alcalde de Mostotes, denunciando a la Nación el atentado de los franceses contra Madrid, el 2 de mayo de 1808, y concitándoles a la lucha”. Este importante documento, se halla desde 1886 archivado en el Ayuntamiento de cumbres de San Bartolomé, anteriormente en su parroquia, y es guardado muy celosamente. Estos informes tomaron diferentes direcciones, entre ellas, Fregenal de la Sierra, hasta llegar a Cumbres de San Bartolomé, desde donde se divulgó a Aroche y Cortegana.
Al iniciarse el siglo XX, la sociedad esta formada en su mayoría por campesinos humildes, sin mucha extensión de terreno que cultivar. Aún así, existía un gran número de habitantes sin tierras, que vivían de los diferentes jornales que realizaban en otras tierras.
miércoles, 1 de agosto de 2007
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